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Madrid, 13 de enero del 2012.-    Si finalmente se animó a dar el paso de ‘regalarse’ una mascota en Navidad o los Reyes Magos cumplieron su deseo de tener una, ahora le toca a usted hacer feliz a su nuevo compañero y procurarle el bienestar que se merece. Y para ello, hoy le doy una serie de consejos. El primero, y punto de partida para todos los demás, es que su animal de compañía no es ningún juguete, sino un ser vivo que tiene “unas necesidades físicas y emocionales concretas”, como nos recuerda la Fundación Affinity en su página web.

Una de esas necesidades básicas es la higiene. Si se trata de un perro, es conveniente cepillarlo todos los días, de esta forma estará siempre limpio y no necesitará bañarlo con tanta frecuencia. De hecho, si sigue esta rutina, sólo necesitará bañarlo una o dos veces al año, siempre que el nivel de actividad del perro sea moderado. De todos es conocida la limpieza del gato, que dedica mucho tiempo a lo largo del día a su propia higiene y la de sus crías. Sin embargo, su lamido contribuye a que se produzcan bolas de pelo, que podrán evitarse con el cepillado diario del felino. Eso sí, no necesitará pasarlo por agua y jabón nunca en su vida si está sano y no sale de casa. Es lo habitual, pero hay casos en que el gato se ensucia más, ya sea porque vive en una vivienda con jardín o sus dueños lo sacan a pasear. De hecho, algunos expertos a través de sus páginas web, como es el caso de  Notigatos, proponen pasear al minino. El ejercicio diario, además de mantener al dueño en forma, ayuda al gato a conservar su peso normal y a sus huesos y músculos a permanecer elásticos. Si no puede procurarle este contacto con la naturaleza tan positivo para cualquiera, al menos juegue con él en casa durante media hora. Así conseguirá que se mantenga activo.

El segundo cuidado es, por supuesto, la alimentación. En el caso de los perros, hay diferentes teorías. Unas defienden darle de comer sólo una vez al día. Otras, al menos dos, por la mañana y por la noche. Sin embargo, en el caso de los cachorros, es recomendable repartir la dosis diaria de alimento en tres tomas: mañana, mediodía y por la noche. Los gatos regulan bien la cantidad que ingieren, por lo que podemos dejarle siempre comida a su disposición. Si tenemos varios ejemplares, podemos distribuirla en varios comederos repartidos por la casa, siempre, eso sí, alejados de las bandejas de arena donde hacen sus necesidades. Indispensable es disponer para ellos bebederos, para que las mascotas estén bien hidratadas, especialmente en los meses más calurosos. En el caso de los gatos, deben estar separados de los comederos y de las bandejas.

 

La puntualidad al darle las comidas es fundamental y, por consiguiente, no es conveniente darle alimento fuera de hora, cuando usted esté sentado a la mesa disfrutando de su comida y mucho menos permitirle que la robe. Esta regla es también de aplicación a los gatos: no se conmueva por muchas tácticas que despliegue el animal, desde maullar a poner caras tiernas para llamar su atención. Porque además de maleducarle, estará contribuyendo al sobrepeso y a la obesidad de su mascota, apuntan en Notigatos. Además, su salud puede resentirse porque los alimentos que comemos los humanos muchas veces contienen ingredientes dañinos para el aparato digestivo del felino, como conservantes y toxinas.

 

La mascota requiere atención, tiempo y educación, y es otro aspecto que debemos cuidar. Una regla de oro es que no pase sola demasiado tiempo. Incluso los gatos, más independientes, necesitan atención y compañía. Para evitar que un perro muerda objetos indeseados, como puertas o muebles, procúrele huesos o juguetes, que puede adquirir en tiendas especializadas. Si su afán agresivo va más allá, no dude en ponerse en contacto con un experto que determine la causa y ponga remedio a su comportamiento, como nos aconsejan en Euroresidentes. Para educar al can comience enseñándole cosas sencillas, como sentarse o acostarse, y ofrézcale pequeñas recompensas cuando obedezca sus órdenes o cumpla con sus hábitos de limpieza. Si por el contrario, no obedece o se porta mal, repréndale inmediatamente después de cometer la acción incorrecta. No le castigue por ladrar, pero intente corregirle incentivando la conducta que usted desee inculcarle. Porque puede haber perros que cumplan una función de vigilancia y necesiten avisarle de la presencia de algo o alguien extraño, por lo que, en ese caso, al ladrar están haciendo bien su trabajo.

En cuarto lugar, pero no menos importante, no se olvide de cumplir con los requerimientos administrativos que conlleva la tenencia de animales de compañía (microchip, certificado de buena salud, cartilla sanitaria…), llevar al día las vacunaciones y acudir al veterinario en cuanto observe algún síntoma anormal. En nuestro caso, no olvide ponerse en contacto con nuestra red de clínicas VeterSalud Además, un perro o un gato aparentemente sanos pueden sufrir algún problema o alguna dolencia, al que pondrá remedio con visitas regulares al veterinario. Pero de esa cuestión hablaremos en un posterior artículo.

 

 

 

 

 

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