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Madrid, 16 de diciembre del 2011.- Seguro que en más de una ocasión se han encontrado un animal de compañía perdido, vagabundeando por la calle. Unas veces está solo porque se ha despistado de su dueño o porque se ha escapado. Otras, lamentablemente, ha sido su propietario el que lo ha dejado tirado. No en vano, los españoles abandonamos en 2010 a 145.000 perros y gatos, según los últimos datos disponibles correspondientes al último estudio de la Fundación Affinity sobre abandono de animales de compañía. En cualquier caso, cuando nos encontramos en esta tesitura, muchos de nosotros no sabemos qué hacer ni cómo actuar: si intentar cogerlo nosotros y llevarlo al centro correspondiente o llamar directamente al citado servicio para que sean sus responsables los que lo recojan.

Las autoridades competentes nos invitan a llamar al ayuntamiento del municipio donde nos encontremos, para que sean sus servicios los que se hagan cargo de la mascota. Ellos serán quienes lo recojan, lo identifiquen, localicen al dueño y, en caso de no hallarlo, lo remitan al establecimiento de recogida de animales más próximo o con el que tengan concertada esa asistencia. Así aparece en la web del Gobierno Vasco, que también explica el concepto de animal abandonado: aquel que no lleve identificación alguna de su origen y de quién es su propietario, no vaya acompañado de persona alguna o, aún llevando el microchip o tatuaje identificativo, no haya sido reclamado por su dueño. Sería muy difícil citar, uno por uno, todos los servicios de recogida de animales abandonados o extraviados que existen en España. Pero sin querer quitar mérito a ninguno de ellos, sino reconociéndoselo, hablaré de Sevemur, un servicio de emergencia que presta el Ayuntamiento de Madrid para la acogida y auxilio de animales heridos o enfermos que se hallan sueltos en cualquier vía pública del territorio de la capital española.

Lo primero que hace Sevemur es atender al animal, que, además de estar perdido o abandonado, puede estar herido o necesitar ayuda de urgencia. Es frecuente que las mascotas, al verse solas y desorientadas, crucen la calle, muchas veces presa de los nervios, y sean víctimas de un accidente de tráfico. O, peor, que algún desaprensivo les haya agredido. Por eso, sus técnicos llevan a cabo una primera exploración clínica del animal, así como una valoración de su estado. También comprueban si lleva microchip. Si es así y está identificado, este servicio municipal inicia las gestiones necesarias para localizar a su dueño y entregárselo. En ningún momento, dejará de prestarle los cuidados veterinarios que necesite hasta efectuarse la devolución. Si no hay suerte, y no localizan a su amo o el animal no está identificado, procederá a su traslado al Centro de Protección Animal. Sevemur recomienda que si ve una mascota herida o enferma en la calle, llame a la Policía Local, al teléfono 092.

Un centro que no realiza sacrificios de mascotas

Los ayuntamientos son, precisamente, la administración competente en la recogida de perros y gatos abandonados o perdidos, al menos en la Comunidad de Madrid. Algunos municipios se lo han tomado realmente en serio, como es el caso de Alcorcón. La capital autonómica tiene su Centro de Protección Animal, para la acogida de perros y gatos, pero, además, la localidad madrileña cuenta también con el suyo, que es centro de referencia para toda la zona sur de la comunidad autónoma. Su Centro de Recogida y Adopción de Animales (CRAA) ya va por la tercera ampliación desde su apertura en el año 1995 y sus ocho profesionales atienden anualmente a 3.000 animales.

Este centro se enorgullece de ser el único de la región que no lleva a cabo sacrificios y de “ser pionero” y estar a “la vanguardia” en el cuidado de todo tipo de animales, entre ellos, algunos menos habituales como los anfibios y las aves. El consistorio madrileño recoge animales muertos en la vía pública y los entierra, practica la eutanasia a los que sufren una enfermedad terminal o son agresivos y tramita las licencias para la posesión de aquellos que son potencialmente peligrosos, además de las funciones más habituales de recogida de animales abandonados, extraviados y “no deseados”. No hay que olvidar que entre los motivos más habituales de abandono están las “camadas indesesadas” o que el amo “ha perdido el interés” que sentía inicialmente por el animal, según aparece en el estudio antes citado de la Fundación Affinity.