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Madrid, 2 de enero del 2012.-  ¿Te imaginas que cuando ya no rindieses en tu puesto de trabajo o pusieran fin a tu carrera profesional te sacrificasen o te abandonasen a su suerte?. Es algo inaudito, impensable y cruel, ¿verdad?. Pues es, precisamente, lo que les ocurre en España a muchos galgos cuando ya no corren como corrían detrás de la presa en una cacería o en la pista de carreras. Según los cálculos de algunas asociaciones que trabajan en defensa de esta raza, cada año 40.000 ejemplares son abandonados o asesinados: quemados, arrojados en pozos o colgados en árboles, una imagen que, no por aparecer de manera habitual en diferentes medios de comunicación, deja de impresionarnos a muchos ciudadanos.

Hace apenas unos días, el pasado 12 de diciembre, informé en este blog de una campaña desarrollada por una de las asociaciones que trabajan en España en defensa del galgo: la Asociación Baas Galgo. Carlos Baute, Juan Echanove, Alba Flores, Lluvia Rojo, Millán Salcedo, Carmen Thyssen, Gabino Diego… en total, quince rostros famosos han participado en un calendario solidario, en la tercera campaña promovida por la asociación. Su objetivo es alertar sobre las penurias que sufre esta raza, tan apreciada por los cazadores y, al mismo tiempo, tan vapuleada cuando deja de ser útil para la caza, aunque pueda seguir siendo una buena y grata compañía. Incluso, si alguna persona se anima, existe la posibilidad de adoptar un ejemplar.

Para los que piensan que puede ser una raza arisca, demasiado activa, cazadora y hasta peligrosa, otra asociación, Galgos sin Fronteras, desmonta dicho tópico y rompe una lanza en su favor. Tras sus ojos vivarachos y su cuerpo delgado y esbelto, se esconde un animal que, además de ser un gran cazador, puede ser un buen compañero, ya que se adapta perfectamente a cualquier lugar y clima, “siendo feliz junto a su dueño sin importarle el entorno que le rodee”. El galgo es, además, un can obediente, tranquilo, cariñoso y participativo con la familia. Puede llegar a ser un animal dulce, además de ser muy resistente y tener mucho tesón. Si estaba planteándose adoptar un perro y el galgo se encuentra entre sus opciones –sobre todo, después de leer todas las ventajas de la raza-, le va a convencer la facilidad con que se limpia su pelaje corto y duro. Además, su educación no requiere demasiados esfuerzos, aunque “sí un despliegue de cariño y comprensión”, nos recuerda la misma asociación.

Otra de las asociaciones, Sos Galgos, nos recuerda la crueldad que sufre el galgo español, una raza que procede del Vertrades Romano, que a su vez tiene como antepasado al Lebrel Egipcio. De ahí, ese parecido con los perros faraónicos representados en las tumbas egipcias. La diferencia es que el cánido del Antiguo Egipto tenía las orejas erguidas y nuestro galgo, vueltas hacia atrás y pegadas contra el cráneo. En tiempos, este noble perro fue animal de compañía de los aristócratas y tenerle como mascota era señal de prosperidad y bienestar. De hecho, y como curiosidad, Galgos al Rescate nos recuerda que a lo largo de la historia el Galgo Inglés o Greyhound era una especie tan valiosa que el pueblo llano tenía prohibido poseerla. Hoy ya está al alcance de cualquiera. Su velocidad es lo que la convierte en un objeto codiciado, sobre todo para las carreras y la caza. Por ejemplo, en la caza de liebre con galgo es el propio perro el que persigue y abate la pieza.

Aunque existe el abandono de galgos por parte fundamentalmente de cazadores, no hay que demonizar ni meter en el mismo saco a todos ellos. De hecho, desde hace tiempo la   Federación Española de Galgos se ha manifestado en contra de la desdeñable práctica del abandono y asesinato de ejemplares de esta raza, si bien recuerda que son mayoría los aficionados que los miman y protegen, ya que en el país hay más de 180.000 galgueros que cuidan de medio millón de lebreles. Es decir, que son sus mayores defensores y amantes, pese a que siempre hay alguno que maltrata a los galgos.