Etiquetas

En un día lluvioso como el de hoy queremos rescatar una conversación muy instructiva que tuvimos con la dueña de Marius, un rottweiler alemán que accidentalmente se rompió una pata jugando con el hijo de la dueña.

María, que así se llamaba nuestra amiga, nos contaba preocupada su caso. Su vecina quizá más por problemas personales que no vamos a entrar a juzgar, había denunciado al Ayuntamiento que su rottweiler era muy agresivo y que tenía atemorizado al vecindario en el que viven.

María nos contó cómo su perro, al que en esos momentos teníamos encima de la camilla, huyó dolorido cuando su hijo pequeño cerró la puerta del garaje sin darse cuenta de que la pata del perro había quedado ahí atrapada.

Marius se había criado con ellos desde casi su nacimiento y en todo momento le dieron todo su cariño y le demostraron, desde muy pequeño, que era una parte más de la familia y que los humanos son amigos con los que disfrutar del tiempo.

La docilidad y el cariño que mostró el perro en todo momento nos demostró, una vez más, que la agresividad de los perros no depende de su raza sino de aquellos que los cuidan y los educan para tener un carácter agresivo.

Ahora sólo queda que el Ayuntamiento vea en Marius la mascota cariñosa, agradecida y juguetona que nosotros vimos en la clínica.

Y hablando de docilidad y buena educación animal, si lo que vemos en este vídeo no es amor…

Anuncios