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El trato que le damos a nuestras mascotas y el que deberíamos darles.

Todos hemos oído alguna vez aquello de que “el desconocimiento de una ley, no exime de su cumplimiento“. Quizá muchas personas desconozcan que sus mascotas tienen ciertos derechos igual que los humanos tienen las suyas, pero es así y, al igual que con los humanos, por ley han de respetarse.

La Ley de Protección de los Animales Domésticos recoge en un extenso documento todas las obligaciones que tenemos los dueños de los animales, tanto para que vivan en un marco social estable y regulado, como para las obligaciones básicas y directas que tenemos en cuanto al trato que reciben.

En unos cuantos capítulos que permitan que nuestros lectores, vosotros, podáis estar al tanto de todo lo que esto significa, os expondremos los pormenores de esta ley tan olvidada en ocasiones pero tan necesaria para todos.

El documento empieza haciendo mención a la necesidad de mantener a nuestra mascota en unas condiciones de salud, higiene y conducta óptimas.

Legalmente, nuestra mascota siempre ha de estar asegurada para prevenir o hacer frente a problemas que puedan surgir entre ellos y los humanos. Asimismo, cuando tenemos un perro “peligroso” en nuestra casa, debemos advertir de ello en la propia entrada de manera visible.

También, como todos sabemos, nuestras mascotas tienen que estar al día en cuanto a los tratamientos preventivos obligatorios. Para informaros de estos tratamientos, podéis acudir a un servicio veterinario que os ponga al corriente. Si preferís pedir información por teléfono de todo esto, podéis llamarnos al 606 300 696.

Directamente, nuestras mascotas tienen derecho a recibir el mejor trato por nuestra, estando recogidas las siguientes prohibiciones en la presente Ley y que, por desgracia, se suelen ignorar:

a) Maltratar a los animales o someterlos a cualquier otra práctica que les pueda producir sufrimientos o daños injustificados.

b) Abandonarlos.

c) Mantenerlos en instalaciones indebidas desde el punto de vista higiénico-sanitario o inadecuadas para la práctica de los cuidados y la atención necesarios de acuerdo con sus necesidades etológicas, según raza y especie.

d) Practicarles mutilaciones, excepto las controladas por los veterinarios en caso de necesidad, o por exigencia funcional.

e) No facilitarles la alimentación necesaria para su normal desarrollo.

f) Hacer donación de los mismos como premio, reclamo publicitario, recompensa o regalo de compensación por otras adquisiciones de naturaleza distinta a la transacción onerosa de animales.

g) Venderlos a laboratorios o clínicas sin el cumplimiento de las garantías previstas en la normativa vigente.

h) Venderlos a menores de catorce años y a incapacitados sin la autorización de quienes tengan su patria potestad o custodia.

i) Ejercer su venta ambulante.

j) Suministrarles alimentos que contengan substancias que puedan causarles sufrimiento o daños innecesarios.

k) Las acciones y omisiones tipificadas en el artículo 24 de la presente Ley (que veremos en próximas entregas de la Ley).

l) Mantener animales en terrazas, jardines o patios en horario nocturno, cuando ocasionen molestias evidentes a los vecinos.

m) Circular por vías y espacios públicos urbanos con animales sin observar las medidas de seguridad que reglamentariamente se establezcan, tendentes a controlar y dominar un posible ataque del animal.

n) Permitir la entrada de animales en zonas destinadas a juegos infantiles.

ñ) Consentir que los animales beban directamente de grifos o caños de agua de uso público.

o) Poseer, en un mismo domicilio, más de cinco perros y gatos, sin la correspondiente autorización.

p) Incitar o consentir a los perros a atacarse entre sí o contra personas o bienes, no adoptando de inmediato las medidas precisas para neutralizar dichas acciones

Además, la Ley indica que aquellos animales que se sacrifiquen para nuestro consumo, ha de hacerse de manera instantánea e indolora, aturdiendo previamente al animal y en un lugar habilitado para ello.

Hasta aquí llega el segundo artículo de los 30 que tiene esta Ley. La pregunta que toca ahora es: ¿hasta qué punto estás velando por el bienestar de tu mascota?

No dejes que ella te de más de lo que tú le das a ella. No olvides que tu mascota siempre te da TODO lo que puede darte, y si tuviera más, más te daría.

Mascotas y humanos.

Una relación perfecta.

 

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