Los animales traen una esperanza a los humanos afectados de parálisis.

Hoy en día, las buenas noticias son tan escasas, que merece hacer especial mención a las pocas que nos llegan. Ayer veíamos todos con gran esperanza cómo, un perro afectado de parálisis, volvía a caminar.

Unos investigadores (que tan buena labor hacen en la sociedad) de la Universidad Cambridge han logrado revestir la parálisis que mantenía inválidos a 34 perros. Para ello, les inyectaron células pertenecientes al recubrimiento de su propia nariz.

Los perros afectados sufrían su parálisis en las patas traseras, y tanto investigadores como nosotros, ya soñamos con la posibilidad de que este mismo tratamiento se pueda aplicar a seres humanos.

¿Por qué de la nariz?

Las células de la glía envolvente del sistema olfatorio son las únicas que siguen creciendo en la edad adulta. Por ello se ha apostado por éstas, ya que consiguieron regenerar fibras nerviosas en la parte dañada de la médula espinal.

Geoffrey Reisman, presidente de regeneración neural de la Universidad de Londres, advirtió de que “esto no es una cura para lesiones de médula espinal en humanos, lo cual puede todavía ser algo muy lejano. Pero éste es el avance más alentador en varios años y es un paso significativo en el trayecto para lograrlo“.