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Un estudio demuestra algo que muchos sospechábamos: los perros son capaces de reconocer y sentir el dolor de las personas e intentan aliviarlo.

Llevamos años amando a los animales y sabiendo que sus sentimientos no tienen precedentes. Lo veíamos hace unas semanas en el caso de Figo, un perro policía que se lamentaba en el cementerio de la muerte de su compañero.

La doctora Deborah Custance, de la Universidad de Goldsmiths en Londores, explicaba que “los perros son capaces de distinguir entre un lloro y un tarareo lo que indica que su respuesta no es motivada por la curiosidad”. Añadía también que “el llanto parece que afecta más a los perros creando mayores emociones en ellos, provoca una respuesta más grande en relación con el habla o cualquier tarareo”.

Una de las partes del test consistió en poner a decenas de perros con sus familias, realizando estas últimas dos actos muy diferentes: fingir que lloraban por una parte, y mantener una conversación normal por otra. Se demostró que los perros, ante la conversación no tenían ninguna reacción fuera de lo común, mientras que se exaltaban y reaccionaban rápidamente cuando oían el llanto.

En el caso del llanto, el perro iba a donde la persona en cuestión y se comportaba de una manera sumisa, intentando reconfortarle por todos los medios.

Lo más destacable del estudio es que el perro intentaba reconfortar a la persona que lloraba, aunque no fuera su dueño y no lo conociera de nada. Huyen de sus propios intereses para intentar ser consuelo de cualquier persona que sientan que está triste.

¿Una muestra más de que los perros son más humanos que los propios humanos?

Perros saben qué sentimos

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