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Los animales vuelven a darnos una lección de fidelidad en la que ni la muerte los separa de sus dueños.

Estamos acostumbrados a escuchar historias sobre perros que acompañan las tumbas de sus amos una vez que éstos faltan, pero Toldo, un gato italiano, ha roto con esa tradición.

Renzo Iozzelli, el dueño del minino, lo adoptó un par de años antes de morir. Desde que murió, el gato se acerca periódicamente a visitar la tumba del difunto, que conoció ya que el mismo día del entierro siguió a la comitiva fúnebre hasta el lugar de facto.

La viuda contó que el primer día tras el entierro fueron al camposante, y el gato ya había pasado dejando en la tumba una hoja de acacia. Desde entonces, casi cada día el gato va a visitar la tumba llevando “regalos” que encuentra por el camino: hojas, vasos, pañuelos…

No es la primera vez que leemos historias de animales que nos hacen preguntarnos en qué punto dejan de ser mascotas para convertirse en humanos.

Toldo visita cada día la tumba de su dueño

Toldo visita cada día la tumba de su dueño y le lleva regalos

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