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Después de la gran polémica suscitada cada año por el Toro de la Vega, la localidad de Segura en Alicante ha decidido suspender sus tradicionales fiestas de el “toro embolado”.

El Toro Embolado es una “fantástica” fiesta en la que se prenden fuego los pitones de un toro para disfrute del personal. El toro, aunque no es sacrificado al final, sufre un tremendo estrés por el calor y la luz que este acto desprende en sus ojos deslumbrándolo.

Finalmente, este año ha sido suspendida en Segura (Alicante).

A veces me sucede que, cuando alguien habla con estupor de la tradición asiática de comer perros, siento que el mundo es muy hipócrita.

Antes de nada, obviamente quiero decir que me parte el alma ver cómo mantienen a decenas de perros en jaulas esperando para ser comidos. Pero más allá de este deleznable hecho, no dejo de preguntarme cómo es posible que a la población española (que es con la que acostumbro a tratar) le resulte tan aberrante esto cuando, sin mirar tan lejos, aquí tenemos tradiciones que son absolutamente vergonzosas.

Nos horroriza que maten a un perro para servir de alimento, pero sin embargo nos encanta hacer sufrir lentamente y hasta la muerte a un animal. Las corridas de toros, el toro de la Vega, la famosa cabra arrojada de un campanario… Tenemos tradiciones que me hacen sentirme tremendamente avergonzado como español y como ser humano: me siento, simplemente, inferior.

No es en ningún momento justificable el maltrato animal, NUNCA, jamás.

Por fortuna, tras todas esas nubes de vez en cuando salen rayos de sol, esa pequeña (pero cada vez más grande) parte de mi país que lucha, reivindica, se manifiesta y se presenta allá donde las injusticias tienen lugar, logrando acabar con horribles tradiciones como el toro embolado.

Acaba de pasar en Segura, Alicante, pero estoy seguro de que todo esto es sólo el comienzo. Si seguisteis las redes hace unas semanas, el rechazo absoluto al toro de la Vega fue el tema principal durante días, condenado hasta la saciedad (excepto por Mariló Montero, claro está) y repudiado por una masa que cada año se hace notar más.

No sé, quizá el principio del fin ya lo hayamos tocado, sigamos haciéndolo porque la lucha (pacífica) siempre llega a donde tiene que llegar.

Toro embolado suspendido

Toro embolado

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