Fuente: medicablogs

Siempre he pensado que trabajar con animales debe ser muy bonito. Pero nada más alejado de la realidad según varios estudios británicos que cita Patty Khuly en USA Today y según los cuales el riesgo de suicidio es cuatro veces mayor entre los veterinarios que en cualquier otro colectivo profesional. ¿?

Entre los factores de riesgo recogidos por estos estudios, publicados en Veterinary Record del Reino Unido, están las elevadas tasas de estrés, ya que los veterinarios deben competir desde sus primeros años de carrera, trabajan muchas horas, tratan con personas que ponen grandes expectativas en ellos (quiero que cure a mi mascota) y la remuneración económica es baja.

Además, el veterinario tiende a trabajar solo, lo que aumenta el aislamiento y eleva el riesgo de depresión; está acostumbrado a la eutanasia y tiene acceso a fármacos muy potentes a los que puede recurrir en un momento de impulsividad (el 50 por ciento de los suicidas británicos entre 1982 y 1996 se inyectó fármacos de uso frecuente para aliviar enfermedades).

Más factores de riesgo:

– El suicidio puede ser contagioso en las pequeñas comunidades
– El difícil acceso a las facultades de veterinaria hace que los estudiantes que lo consiguen sean especialmente competitivos y perfeccionistas, y sus personalidades tienen rasgos que incluyen neurosis.

No sé ustedes, pero estos factores de riesgo yo los veo en muchas otras profesiones en las que también se trata con seres vivos y se ha de cumplir con elevadas expectativas que los demás depositan en nosotros. Muchísimas profesiones. Casi todas. Incluida la médica.

Si la mayor parte de estos factores son compartidos en ambas profesiones, ¿qué es lo que hace que la tasa de suicidios entre médicos sea un 50 por ciento inferior que entre veterinarios?

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