Es bastante probable que si os digo el nombre de Sam Simon, no os suene de nada. En el mejor de los casos os sonará más Matt Groening, el conocido creador de Los Simpson, y digo conocido, porque Sam fue el que se sentó con él a crearlos, aunque se apartara con el tiempo y permaneciera en la sombra.

Personalmente creo que Los Simpson es una gran serie (si sabes digerirla como lo que es, una brutal crítica a la sociedad en una clave de humor que pocos han conseguido alcanzar hasta ahora).

Muchos os preguntaréis por qué hago un artículo hablando de los Simpson, pero no trata de eso este artículo. Estas líneas están dedicadas a Sam Simon, porque merece líneas, páginas y libros enteros.

Sam Simon fue pronosticado con cáncer colorrectal terminal (uno de los más complicados) en 2012 y le dieron unas semanas de vida, unas semanas que él ha convertido en años.

Murió hace dos días.

Sam Simon, como podéis imaginar, tenía una inmensa (y merecida) fortuna. Muchos lo recordarán por crear esa fantástica serie de muñecos amarillos, pero lo último que ha hecho en una vida realmente admirable ha sido indescriptible: ha dejado toda su fortuna a la lucha por la solidaridad, como PETA (quien lleva años beneficiándose de su enorme generosidad) o Save The Children.

Cuando estamos hablando de más de 10 millones de dólares para ayudar a los animales, el alma se nos encoge y nos vemos obligados a aplaudir desde aquí a ese ángel que será el responsable de la salvación de miles de animales.

Él ha dicho en muchas ocasiones que no siente el ayudar a los animales como una responsabilidad sino como un placer, y que dejárselo y dárselo todo a ellos le ha hecho más feliz en sus últimos años de vida.

Sam Simon, si existieran palabras para expresar lo que siento ante tus actos, seguiría completando líneas y líneas, pero esto ha de acabar aquí porque lo que has hecho no se explica con vocablos normales.

Lo único que te puedo decir desde mi corazón y en nombre de todos los que amamos a los animales: gracias.

En la pizarra: te echaremos de menos.

En la pizarra: te echaremos de menos.